
The Big Bang Theory comienza desanimándote porque está producida por Chuck Lorre (Dos hombres y medio) y Bill Prady (Gilmore Girls). Pero en cuanto cruzas el grueso precipicio que separa a sus productores de su contenido, puede recompensarte sin esfuerzo.
Leonard (Johnny Galecky) y Sheldon (Jim Parsons) son dos doctores en física cuyo mundo se reduce a sus experimentos y pizarras. Leonard es el arquetipo de personaje tímido pero interesado en relacionarse abiertamente y sin ser prejuzgado, mientras que Sheldon es un niño prodigio que ya desde muy pequeño ha sido consciente de su superioridad intelectual, y además de su antipatía y su incapacidad para adaptarse a la sociedad pone en entredicho todo aquello que no tiene un fundamento científico o una finalidad provechosa para el ser humano que le importa: Él. Todo da un vuelco cuando llega su nueva vecina, Penny (Kaley Cuoco), que resulta ser una rubia sin ningún tipo de interés ni conocimiento sobre ciencia. Leonard se enamora inmediatamente de ella, y la serie gira en torno al tira y afloja de una chica atractiva y con varios novios y un tipo no demasiado interesante o atractivo y desde luego muy acomplejado.
¿Que hace a esta serie tan buena? Desde luego los productores no. Tras el bodrio infumable de "Dos hombres y medio", Chuck Lorre parece que por fín ha soltado la tela. En primer lugar porque la premisa de la serie nos gustará a todos aquellos cansados de las comedias de 20min con risas enlatadas. Estas vocecillas que se desternillan son la constante en las producciones de este hombre, pero aquí no molestan ni resultan tan falsas como en su anterior trabajo. Por otra parte, las actuaciones son muy buenas y en el caso de Jim Parsons podemos decir que extraordinaria en el papel de Sheldon, un rol que requiere muy fuertes dotes interpretativas y que además está sujeto a largos e intrincados diálogos. |  |
El tercer pilar es el regusto Geek que impregna cada fotograma. Desde las partidas al WoW o Halo hasta combates de Paintball o viajes en réplicas de máquinas del tiempo y juegos con figuras de coleccion de Star Trek/Star Wars.
¿Que más decir? Pues nos falta la última pata de esta sólida mesa: el envoltorio. Todos los secundarios (especialmente Simon Helberg haciendo de salido psicotrópico sesentero con una terrible ansiedad en torno al sexo) cumplen y dan consistencia a la vida de Leonard y Sheldon.
¡Ojo! Reirse con algunos chistes de The Big Bang Theory puede requerir conocimientos básicos sobre leyes físicas como la relatividad general, la mecánica cuántica o sobre principios como el de indeterminación o el efecto doppler. Sin duda:
NOTA: 9.25